Sentada en el sófa donde muchas otras veces he estado, viendo la televisión y a la misma vez intentando descansar, un día nuevo me espera, sin prisa pero sin pausa.Aún no sé muy bien como ponerle palabras a esos cuatro días esperados desde hace exactamente un año, esas festoas que nos invaden y que nos cobijan durante muchas horas, ha habido de todo, pero sobretodo han sido inimaginables e inesperadas, nos hemos reído, nos hemos vuelto locas al son de las orquestas, lo hemos dado todo para al final bajar la jira, esa bajada tan dura y tan grandalesa, porque tal vez seamos los únicos que aguantemos unas tres horas sin parar de bailar al sonar de la charanga. La vida es corta y hemos de aprender a vivirla,también debemos de saber afrontar lo que nos ha tocado vivir, pero cuando hay días en los que no te acuerdas de nada, en los que desapareces de la faz de la tierra para entregarte as festoas, por esas cosas merece la pena esperar un año entero para que se vuelvan a repetir.
Pero no os preocupeis todavía queda verano, quedan fiestas y ese san mateo que siempre nos abre los ojos al mundo de los estudios, pero por el momento aqui me quedo disfrutando y aprendiendo a valorar los buenos momentos al lado de los míos.




