sábado, 19 de febrero de 2011

*Querido Abuelo...*

       Que díficil es escribir una carta a alguien que me observa y me mima desde algún lugar del planeta, alguien que ha hecho de ti lo que eres, que te ha enseñado, dado cariño y abrazado desde el primer paso. Ya van tres años y que rápido ha pasado el tiempo, y cuanto de menos te sigo echando, cada vez que veo una foto en mi cara se ve reflejada una leve sonrisa. Cómo contarte que la vida es más díficil de lo que una se pueda imaginar, de una que se esconde entre los brazos de una abuela de ojos preciosos, si, abuelito perdoname por hacerla de rabiar pero ya nos conoces la una sin la otra no somos nadie.
      Los pequeños de la familia crecen a la velocidad de la luz, uno ya ha hecho la comunión y el otro sigue corriendo por cada parque que se cruza en su camino. Los grandes ya sabes como son, trabajan sin parar y no se dejan nada sin hacer, en cuanto a papa y a mama desde que nos tienen por estos lugares lejanos, viajan algo más que de costumbre, y van de más en vez en cuando a visitar tu casa, es lo bueno de tener algo de libertad.
      Sé que nos costará seguir caminando, que esto no es un jardín de rosas, que tendremos cosas buenas y malas alguna que otra, pero todo es bueno cuando se ha conocido a gente tan buena, como usted "patrón".   Por aqui nadie se olvida de ti, ni de ese 22 de febrero en el que decidiste que había llegado tu hora, solo vivimos acostumbrandonos a no tenerte, pero si a pensarte en nuestra mente.
      Hoy la luna esta llena, brilla con todo su esplendor, esto es sólo una pequeña carta abuelito, para que veas que aqui nos tienes, sin rendirnos y luchando contra viento y mareo para seguir.


jueves, 3 de febrero de 2011

*Volver a la niñez*

       Un día como otro cualquiera, te levantas de la cama al sonar del despertador, con el calor en los huesos, intentando esconderte entre las sábanas, esas que aguardan tu sueño. La mañana se presentaba entre apuntes y profesores "locos-maniáticos", la tarde, una de esas en las que vas a visitar a uno de los renacuajos de la familia, para finalmente acabar jugando al pilla-pilla, a bomba, a cherrif y a las peonzas de pokemon, terminando viendo esas nuevas generaciones de dibujos animados que les invaden. Y es que ir a su casa es eso, volver a la niñez, aunque he de reconocer que he perdido mucha práctica en eso de correr, en eso de no parar, de acelerarme y en eso de desaparecer del mundo que nos rodea, alejándote poco a poco con la pistola, haciendo "pum-pum", para luego encontrarte de vuelta a la realidad, de vuelta con lo que la vida nos "regala", las injusticias y esos malos momentos innecesarios que solemos pasar.
     Sólo quería recordaros, que hemos de buscar esos momentos en los que nos hagan evadirnos por momentos de todo lo que nos rodea día a día, sea bueno o malo, olvidar por segundos es una de las mejores maneras de desaparecer.