Un día como otro cualquiera, te levantas de la cama al sonar del despertador, con el calor en los huesos, intentando esconderte entre las sábanas, esas que aguardan tu sueño. La mañana se presentaba entre apuntes y profesores "locos-maniáticos", la tarde, una de esas en las que vas a visitar a uno de los renacuajos de la familia, para finalmente acabar jugando al pilla-pilla, a bomba, a cherrif y a las peonzas de pokemon, terminando viendo esas nuevas generaciones de dibujos animados que les invaden. Y es que ir a su casa es eso, volver a la niñez, aunque he de reconocer que he perdido mucha práctica en eso de correr, en eso de no parar, de acelerarme y en eso de desaparecer del mundo que nos rodea, alejándote poco a poco con la pistola, haciendo "pum-pum", para luego encontrarte de vuelta a la realidad, de vuelta con lo que la vida nos "regala", las injusticias y esos malos momentos innecesarios que solemos pasar.
Sólo quería recordaros, que hemos de buscar esos momentos en los que nos hagan evadirnos por momentos de todo lo que nos rodea día a día, sea bueno o malo, olvidar por segundos es una de las mejores maneras de desaparecer.

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