domingo, 2 de enero de 2011

*Duende-verde*

         Corre, siéntate y comienza escribir una historia, de esas que dejen a todos sin palabras, esas que utilizas para expresarte, esas que sin ellas no serías nadie. Corre, siente como tu cabeza empieza a desaparecer, como se evade de la realidad e intenta irse a ese bosque junto a tu duende-verde. Corre, cuéntale todo lo que te depara este mundo, el futuro tan lejano y como ha pasado el pasado. Corre, dile que aún no hay nadie ahí que se quede para conocerlo. Corre, cuéntale que estas en casa mirando por la ventana, viendo los días pasar como si fuera el último. Corre, bésalo fuerte en la mano, esa diminuta. Corre, pídele consejos para lo que venga mañana. Pero recuerda que él estará ahí para aguadarte cuando todo te vaya mal, que él estará ahí para sacarte una sonrisa, que él no se va a ir como un haz de luz, porque él vive y lo seguirá haciendo en tu imaginación, esa que hace que seas por unos segundos un ser invisible, un ser que ha desaparecido de la faz de la tierra en mente para volver minutos más tarde. Aún no he tenido tiempo para crecer, para deshacerme de ti duende-verde y créeme creo que no lo haré nunca.

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