Cuantas veces he andado por tus finas arenas, cuantas veces he besado ese agua salada que te envuelve, cuantas veces nade y andé descalza por tu orilla, sin nadie que me aguardará. Hacía tiempo que no volvía a visitarte, hasta ayer que encontré un hueco para adentrarme de nuevo en tu mundo, en ese horizonte que aguarda la imaginación.
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