Y a veces, cuanto cuesta describirnos a uno mismo, a parte de que a mi parecer no llegamos a conocernos del todo en toda nuestra vida, cada día nos vamos a la cama con algo nuevo en la cabeza. Pero he de reconocer, que soy de esas a las que le encantan buscar el lado frío de la almohada cuando esta arropada por las mantas calientes, de esas a las que le encantan ponerse sonidos en la cabeza día y noche, de esas a las que le encantan dar paseos hasta el fin del mundo, de esas a las que le encantan mirar el horizonte imaginando un mundo paralelo al otro lado, de esas a las que le encantan comerse un helado con caramelo en el interior, de esas a las que le encantan dormir la siesta en la cama, de esas a las que le encantan ver a los niños sonreir sin tener motivo alguno, de esas a las que le encantan que la mimen, que la abracen y a la vez que la quieran, de esas a las que le encantan contar con los dedos de la mano a los amigos de verdad, de esas a las que le encantan las fiestas sin sentido, las madrugadas con el amanecer, de esas a las que le encantan las sonrisas permanentes, y ¿por que no? de esas a las que le encantan sentirse miradas por el sexo opuesto de vez en cuanto, de esas a las que le encantan dormirse tras una buena noche sin tener malos pensamientos en la mente, de esas a las que le encantan tener un baúl de los recuerdos, que guarde toda su vida en el interior.
martes, 26 de abril de 2011
*Cuanto cuesta...*
Y a veces, cuanto cuesta describirnos a uno mismo, a parte de que a mi parecer no llegamos a conocernos del todo en toda nuestra vida, cada día nos vamos a la cama con algo nuevo en la cabeza. Pero he de reconocer, que soy de esas a las que le encantan buscar el lado frío de la almohada cuando esta arropada por las mantas calientes, de esas a las que le encantan ponerse sonidos en la cabeza día y noche, de esas a las que le encantan dar paseos hasta el fin del mundo, de esas a las que le encantan mirar el horizonte imaginando un mundo paralelo al otro lado, de esas a las que le encantan comerse un helado con caramelo en el interior, de esas a las que le encantan dormir la siesta en la cama, de esas a las que le encantan ver a los niños sonreir sin tener motivo alguno, de esas a las que le encantan que la mimen, que la abracen y a la vez que la quieran, de esas a las que le encantan contar con los dedos de la mano a los amigos de verdad, de esas a las que le encantan las fiestas sin sentido, las madrugadas con el amanecer, de esas a las que le encantan las sonrisas permanentes, y ¿por que no? de esas a las que le encantan sentirse miradas por el sexo opuesto de vez en cuanto, de esas a las que le encantan dormirse tras una buena noche sin tener malos pensamientos en la mente, de esas a las que le encantan tener un baúl de los recuerdos, que guarde toda su vida en el interior.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario