No me hagas mucho caso, pero creo que el sol ha decidido salir para despedirse, viene con un viejo amigo, este ondea las hojas de los árboles, de un lado hacia otro, de una manera suave, buscando la perfección del movimiento.
Un cáfe caliente entre mis dedos, un brillo en mis ojos, y un sonido casi perfecto en mis oídos.
El viento desea con fuerza llevarse mis palabras junto al folio en blanco, pero los rápidos reflejos no le dejan escaparse. Un día me dijeron que bajo un marco de mariposas podría seguir escribiendo historias, estas estarían encerradas entre cuatro paredes blancas, pero con el tiempo aprenderían a volar.
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