martes, 19 de junio de 2012

*Mirando hacia la ventana*

             Seamos realistas, abuelito, hoy era un día en el que tenía que volver por estos lares virtuales, ya que mi cuerpo se encuentra en tierras lejanas y mi alma callejea como cada diecinueve de junio desde hace tres años mirando hacia la ventana. Esperando ver la silueta que estuvo allí durante toda una vida. Las lágrimas se posan en mis mejillas, pero no te preocupes, los días están nublados, los exámenes a la vuelta de la esquina y yo un poco más sensible de lo normal.
             Sin ti nada es lo mismo, todo ha cambiado, hemos crecido con la ausencia, y no veas, abuelito, como crecen los más pequeños de la familia, risueños y felices, ajenos a lo que sucede en este mundo. Para ser sensatos no están siendo tiempos fáciles para las generaciones pasadas ni para las venideras, pero si nos quedamos en el sofá jamás podremos llegar a nada.
             Recuerdo cada momento vivido a tu lado, los besos, los "pequenas", las conversaciones militares justo antes de entrar al cole después de comer, tu compañía y esos últimos cumpleaños rodeado de tu familia, esa que ahora te echa de menos, pero sobretodo se siente orgullosa de haberte tenido como padre, abuelo, bisabuelo, porque lo que hace grande este mundo, son personas como tú, que dejan un haz de luz imborrable en la memoria de las personas que han vivido a tu lado. Tampoco me olvido de esa abuela de rizos perfectos, si nos ponemos años atrás a mirar a la ventana, los dos estaríais allí viendo la vida pasar.

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