Estan en todas partes, nos invaden día a día, nos atormentan, nos alegran, nos hacen llorar y sobretodo nos hacen sentir. Palabras que lo dicen todo, palabras que no dicen nada, unas se pierden sin querer en el vacío, otras en cambio permanecen en nuestras mentes una eternidad. Dime cuál es la tuya, cual te gusta, cual te saca esa sonrisa y te hace desasparecer en el horizonte.
Desgracidamente yo no tengo ninguna favorita, tengo demasiadas que revolotean por mi mente como mariposas que van de un lugar a otro, dramaturgo, almohada, sueños, recuerdo, olvido,viento, lluvia, nieve, occidente, lejano.
Gracias a ellas escribo, lo reflejo todo sobre ese papel blanco, ese que cuando es pálido me da miedo de estropear y justo cuando sin querer el bolígrafo empieza a dejar su tinta sobre él se llena de fantasía, se llenan de palabras enlazadas buscando sentido a esta vida o simplemente juntandose sin ningún sentido aparente.
Pero adoro escribir sin sentido, sin que nadie te entienda o entendiendote demasiada gente.
Tal vez estos días haya pérdido la inspiración pero ella volverá, con el duende-verde, tal vez un día de estos os enseñe como han sido mis principios por este mundo de las palabras, tal vez fueran mejor que ahora.

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