Y a veces las palabras no son tan importantes, aunque para mi son demasiado necesarias, siéntate en la cama, escucha...
¿Lo oyes? el resonar del piano en tus oídos, túmbate, mira como la tranquilidad se apodera de ti de norte a sur, desde tus pies hasta tu loca cabeza, deja que nada corra por tu mente, déjala hilada a la soledad de estos minutos, déjala que no piense en nada, que se vaya a su propio bosque encantado, déjala desaparecer de estos días de lluvia. Y ahora al terminar, en los últimos segundos, déjala sonreir y que vuelva al revoloteo que la rodea.
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