lunes, 18 de abril de 2011

*Cuanto todo sale*

       Si es que a veces la impaciencia no es una de nuestras mejores amigas, cuando las cosas que queremos, las queremos ya, y no hay más remedio que esperar. Y al fin y al cabo, después del tiempo viene la recompensa, las agujetas aún siguen postradas a mi cuerpo, el olor a salitre me inunda y un rojizo en la cara se deja entrever que no ha estado nada mal, estos tres últimos fin de semanas, en los que la presión me inundo por completo, quedándose en mi vida un largo período, han sido muy buenos, ayer estudiando de camino a la playa, las tardes en la piscina donde los nervios se apoderaban de nosotros, las risas, el terraceo en cada ratito libre, los cafes con hielo sin pagar, los segundos arriba, los segundos abajo, esa cenita rica que nos metimos entre pecho y espalda, no sin recordar la sidra que pasaba de un lado al otro de la mesa, el postre de la abuela, y los últimos bailoteos hasta que nos dieron las tantas, la resaca del viernes, el aguantar la teoría, sobretodo el intentar no dormirse, he de reconocer que hemos sido un buen grupo, sin sus más y sus menos por delante.
       Pero ahora tres semanas más tarde, vuelvo al mundanal rudio, a la presión por los exámenes venideros y a la vida social, esa que por momentos eche de menos.
       Dejo personas atrás que merecen la pena, pero espero volver a coincidir con ellos en alguna otra parte, mientras tanto yo a disfrutar del occidente asturiano tan añorado, y los demás siguiendo con sus vidas.
       Ha sido un placer compartir este curso con vosotros, gracias.


                                      Suerte en lo que os planteis y espero veros en alguna playita.

domingo, 10 de abril de 2011

*Mañana será otro día*

      Cuantas veces me dije eso, cuantas veces sentí que necesitaba desaparecer para volver a la mañana siguiente, cuantas.
      Si es que hay días que las cosas no salen bien, que no todo es lo que parece, en el que la presión se apodera de ti, de ti y de todo lo que te rodea.
      Ya deseo que sea mañana a las 8 para salir por el portal con sonidos en la cabeza, poner el primer pie en la calle y decirme, "Hoy sí, hoy si es mi día". Ese día en el que veré las cosas con otro color, en el que el dolor que ahora me invade, se haya desvanecido.
      ¿La toalla?, no soy de esas que la tiran a la vuelta de la esquina, solo que la presión, dulce y cara presión ha hecho mella en mí en estos instantes.
      Pero mañana será otro día, en el que el cielo tendrá otro color, el día sera distinto y el ánimo sera mi fiel compañero, pero mientras tanto una buena película en la cama, donde las sábanas me arropen y la almohada me abrace.


lunes, 28 de marzo de 2011

*Agradables recuerdos*

       Hoy parecía que iba a ser un lunes como otro cualquiera, y si os digo la verdad así lo ha sido, hasta que me sente esta tarde en el sófa para descansar después de una mañana con profesores maniáticos, encender el ordenador y ver un video de Celia, si esa niña rubia de ojos azules, que nos amenizaban las tardes de domingo, las lluviosas y las de sol, esas tardes de invierno, esas tardes en aquel pueblo del occidente asturiano cobijada en los brazos de papa y mama. Gratos recuerdos, sin poder compararlo con las series que hoy en día inundan esa caja tonta, que nos invade día a día, hora a hora.
       También hace unos días, en una conversación virtual, estuve recordando concursos nocturnos como: grand prix, furor, la parodía nacional, el semáforo...decirme qué os traen a la mente estos programas.
       A mí, noches de risas, noches en familia, noches en las que poder evadirte de todo lo que te rodea, recuerdos, agradables recuerdos de una añorada infancia, donde la inocencia reinaba a cada paso que daba.

domingo, 20 de marzo de 2011

*El agua salada*

Cuantas veces he andado por tus finas arenas, cuantas veces he besado ese agua salada que te envuelve, cuantas veces nade y andé descalza por tu orilla, sin nadie que me aguardará. Hacía tiempo que no volvía a visitarte, hasta ayer que encontré un hueco para adentrarme de nuevo en tu mundo, en ese horizonte que aguarda la imaginación.

sábado, 19 de febrero de 2011

*Querido Abuelo...*

       Que díficil es escribir una carta a alguien que me observa y me mima desde algún lugar del planeta, alguien que ha hecho de ti lo que eres, que te ha enseñado, dado cariño y abrazado desde el primer paso. Ya van tres años y que rápido ha pasado el tiempo, y cuanto de menos te sigo echando, cada vez que veo una foto en mi cara se ve reflejada una leve sonrisa. Cómo contarte que la vida es más díficil de lo que una se pueda imaginar, de una que se esconde entre los brazos de una abuela de ojos preciosos, si, abuelito perdoname por hacerla de rabiar pero ya nos conoces la una sin la otra no somos nadie.
      Los pequeños de la familia crecen a la velocidad de la luz, uno ya ha hecho la comunión y el otro sigue corriendo por cada parque que se cruza en su camino. Los grandes ya sabes como son, trabajan sin parar y no se dejan nada sin hacer, en cuanto a papa y a mama desde que nos tienen por estos lugares lejanos, viajan algo más que de costumbre, y van de más en vez en cuando a visitar tu casa, es lo bueno de tener algo de libertad.
      Sé que nos costará seguir caminando, que esto no es un jardín de rosas, que tendremos cosas buenas y malas alguna que otra, pero todo es bueno cuando se ha conocido a gente tan buena, como usted "patrón".   Por aqui nadie se olvida de ti, ni de ese 22 de febrero en el que decidiste que había llegado tu hora, solo vivimos acostumbrandonos a no tenerte, pero si a pensarte en nuestra mente.
      Hoy la luna esta llena, brilla con todo su esplendor, esto es sólo una pequeña carta abuelito, para que veas que aqui nos tienes, sin rendirnos y luchando contra viento y mareo para seguir.


jueves, 3 de febrero de 2011

*Volver a la niñez*

       Un día como otro cualquiera, te levantas de la cama al sonar del despertador, con el calor en los huesos, intentando esconderte entre las sábanas, esas que aguardan tu sueño. La mañana se presentaba entre apuntes y profesores "locos-maniáticos", la tarde, una de esas en las que vas a visitar a uno de los renacuajos de la familia, para finalmente acabar jugando al pilla-pilla, a bomba, a cherrif y a las peonzas de pokemon, terminando viendo esas nuevas generaciones de dibujos animados que les invaden. Y es que ir a su casa es eso, volver a la niñez, aunque he de reconocer que he perdido mucha práctica en eso de correr, en eso de no parar, de acelerarme y en eso de desaparecer del mundo que nos rodea, alejándote poco a poco con la pistola, haciendo "pum-pum", para luego encontrarte de vuelta a la realidad, de vuelta con lo que la vida nos "regala", las injusticias y esos malos momentos innecesarios que solemos pasar.
     Sólo quería recordaros, que hemos de buscar esos momentos en los que nos hagan evadirnos por momentos de todo lo que nos rodea día a día, sea bueno o malo, olvidar por segundos es una de las mejores maneras de desaparecer.

domingo, 2 de enero de 2011

*Duende-verde*

         Corre, siéntate y comienza escribir una historia, de esas que dejen a todos sin palabras, esas que utilizas para expresarte, esas que sin ellas no serías nadie. Corre, siente como tu cabeza empieza a desaparecer, como se evade de la realidad e intenta irse a ese bosque junto a tu duende-verde. Corre, cuéntale todo lo que te depara este mundo, el futuro tan lejano y como ha pasado el pasado. Corre, dile que aún no hay nadie ahí que se quede para conocerlo. Corre, cuéntale que estas en casa mirando por la ventana, viendo los días pasar como si fuera el último. Corre, bésalo fuerte en la mano, esa diminuta. Corre, pídele consejos para lo que venga mañana. Pero recuerda que él estará ahí para aguadarte cuando todo te vaya mal, que él estará ahí para sacarte una sonrisa, que él no se va a ir como un haz de luz, porque él vive y lo seguirá haciendo en tu imaginación, esa que hace que seas por unos segundos un ser invisible, un ser que ha desaparecido de la faz de la tierra en mente para volver minutos más tarde. Aún no he tenido tiempo para crecer, para deshacerme de ti duende-verde y créeme creo que no lo haré nunca.